domingo, 22 de julio de 2012

Causalidad vs casualidad

Bucles temporales.

A veces la vida organiza sus propios bucles temporales. Esto ocurre más a menudo de lo que creemos y podría enmarcarse en aquello que los causalistas llamarían “ironía del destino”. Llamo causalistas a aquellos que dicen que “no existe la casualidad sino la causalidad”, una frase que queda muy bonita pero que encierra un pensamiento de lo más perverso, precisamente el de la causalidad. Creer en el destino es muy parecido a creer en Dios. Siempre lo he dicho, por definición “creer es no saber” y pienso que el deber de todo ser humano es “saber y no creer”. 

Lo que nos caracteriza como especie es nuestro cerebro del que emana la conciencia de nuestra existencia. Ese rasgo es el que nos conviene magnificar, el del pensamiento.

Uno de los grandes problemas filosóficos de la humanidad es que ha concedido el mismo peso (o más) a las creencias que a los pensamientos. Por eso la religión se ha permitido ponderar y dominar a la ciencia durante siglos. 

Nunca debimos permitirlo.

Entiendo que el hombre tiene muchas carencias, muchos miedos, y que necesite creer en cosas. No se lo negaré a nadie porque no soy nadie para hacerlo. Pero si que pediré a los creyentes que al menos sean capaces de separar su parte irracional de la que no lo es.

Reconoced (creyentes) que creéis en lo que creéis porque no lo sabéis. Es de Perogrullo pero se deduce de la misma definición de creencia. Creer es confiar en aquello que no se puede demostrar, esto es, porque no se sabe. Si se supiera no haría falta creer en ello, se sabría.

Todo esto para volver al punto de partida de esta entrada, la polémica entre causalidad y casualidad que es otra forma (muy bonita eso sí) de decir que se cree en el destino (originado por las causas) y no en la casualidad (procesos no demostrables y que no tienen una explicación evidente).

Seamos un poco científicos.

El que no entendamos – o que nos sorprenda – el resultado de un proceso al que llamamos casual no quiere decir que no tenga explicación. Solo quiere decir que no abarcamos todos sus factores, ni sus propiedades originales. ¡Que no conocemos todos los datos del proceso vaya! Pero no tenemos por ello que recurrir a una creencia (un no-saber) acerca de que “las cosas ocurren por alguna cosa”, una cosa que se suele llamar destino o poder superior.

Todo esto estaría muy bien si me lo pudieran demostrar.

No me vale de nada que digáis que algo ocurre porque tenía que ocurrir (una bonita tautología) una vez que ya ha ocurrido. Creeré en el destino (la causalidad) cuando me mostréis el final de un proceso en marcha antes de que termine, no después.

En cuanto a la denostada casualidad, pienso que es exactamente lo mismo que lo que llamamos “instinto”. Son términos que se refieren a falta de datos. Cuando algo nos parece casual es simplemente que no podemos rastrear sus orígenes. Suelen ser procesos largos en el tiempo y que no hemos seguido personalmente puesto que solo vemos su desenlace. Así mismo, el instinto es el impulso no objetivable que todos seguimos en momentos de crisis, cuando tenemos que reaccionar “sin pensar”. En realidad sí que hemos pensado pero no somos capaces de seguir el proceso y los pasos que nuestro cerebro ha dado porque tenía prisa por sacarnos de algún apuro y no tenía tiempo de explicarnos como lo había hecho. Nada misterioso en realidad.

Cuando nos encontramos con un amigo “casualmente” en una parte del mundo nos sorprendemos por esa casualidad. En realidad, solo se trata de un hecho poco probable y por ello nos parece “algo milagroso”, guiado por la mano del destino (o de un poder superior). Pero si nos quedamos un rato hablando con nuestro amigo, quizás entendamos la sucesión de acciones que le llevaron al mismo sitio que nosotros mismos y quizás nos deje de parecer tan milagroso el asunto. Resulta que nuestro amigo es más parecido a uno mismo de lo que podíamos imaginar y tuvo los mismos impulsos que tuvimos hasta llegar a este punto de encuentro. A fin de cuentas, vivimos en el mismo tipo de sociedad y nos influyen los mismos estímulos.

Bueno. Termino ya.

Toda esta parrafada surgió “casualmente” de mi cerebro al reconocer en un episodio de la serie Dark Angel a un viejo conocido de la otra serie Sobrenatural; Jensen Ackles (Dean Winchester en la serie).
Me hizo gracia encontrar que este actor se volvía a encontrar en la misma situación escénica cinco años después de la primera serie en la que aparecía. Lo resumo:
 2001 Dark Angel = Jensen Ackles (23 años)
 
2012 Sobrenatural = Jensen Ackles (34 años)

Este tipo de bucles ocurren a menudo en la vida y no siempre son tan casuales. En realidad, a menudo nos gusta provocarlos. ¿No dicen que la historia se repite y que los humanos tropezamos siempre en la misma piedra?

Yo por mi parte, estoy encantado de haber podido cerrar numerosos ciclos de mi vida a lo largo de los años. Ahí tenéis una de las buenas razones para cumplir años. Hay quién echa de menos la juventud. Yo estoy cada vez más conforme con mi (natural, inevitable y deseable) envejecimiento que me ha permitido volver a todos los lugares de mi infancia, treinta o cuarenta años después. No hubo ninguna causalidad en ello, tampoco casualidad, y eso que me paseaba por esos lugares sintiendo la emoción de los muchos años que me separaban del yo-mismo de entonces. Y no se me ocurrió preguntarme como había llegado hasta allí de nuevo habiéndome convertido en lo que soy ahora.

Eso, ya lo sé.

Un lechuguino Jensen Ackles en Dark Angel  2x17 (Hello, Goodbye) junto a Jessica Alba.
 Jensen Ackles más lechiguino todavía en sus tiempos de modelo publicitario.
Los hermanos Winchester de Sobrenatural velando a su padre en el hospital.




7 comentarios:

Miguel López Casellas dijo...

Yo encontré este blog de casualidad, jeje. Buscaba información de la canción más antigua con partitura conocida y ¡zas! que casualidad. El destino me trajo a este blog Ah no espera, que fue google :D

Hombre, a mi me gustaría que se diera la casualidad de que un día salgan en la primitiva los mismos números que yo marqué Luego espero acordarme de mirarla, claro. Porque para cuatro primitivas que juego al año, a veces se me pasan de mirarlas.

Hay gente que juega los mismos números semana tras semana. Considero eso una burrada. Porque, ¿Y si un día no la puedes jugar por la razón que sea? Y entonces se da la casualidad de que salen tus números, buff, ¡que marrón! La persona que le pase eso, sería capaz de irse a un puente a tirarse….y espera espera, resulta que allí en el puente se encuentra una persona con las mismas intenciones, quien años después será su mujer, su gran amor, ¡que casualidad!

Bueno, ¿de que hablaba? ah si, que me toque la primi ya y a ver si salimos de esta crisistunidad. Me encanta esta palabra, la dice Homer Simpson en un capítulo donde creo que le dicen algo así como que los chinos utilizan la misma palabra para crisis que para oportunidad.

Y bueno, no se que tiene que ver todo este rollo que he largado con tú entrada, sorry...

Maryjoe dijo...

Cuanto divagas ultimamente...
Yo creo que cuando te he encontrado en el Kinepolis ha sido casualidad, no pienso q en algún momento del día hayamos pensado voy a ir al cine, a esta hora y nos hayamos sincronizado.

CASUALIDAD.

Por cierto, cada vez me lian más tus entradas, me las tengo que releer ;P

Marc Gasca dijo...

Gracias a los dos por tomaros la molestia de llerme. Sí que me lio ultimamente así que no me parece ningún rollo el tuyo Miguel. Y por supuesto que existe la casualidad. Es lo que intentaba explicar. Es como definimos a cualquier acontecimiento que tiene muy pocas probabilidades de ocurrir. Sólo intentaba quitarle el barniz de magia que la gente quiere aplicarle. El que no seamos capaces de rastrear todos y cada uno de los pasos que hemos dado hasta llegar a esa "casualidad" no la hace "mágica". Lo de Kinepolis por ejemplo: hasta hace poco iba con mis hijos todos los viernes alternos del año a ese cine en particular. Ya encontré a mucha gente del curro por allí y otros que no lo eran. Yo tambien me sorprendo pero, analizándolo, no es tan extraño ¿no?

Maryjoe dijo...

Justo anoche leia un libro que decía que no existe la casualidad, básicamente la gente camino de un lado a otro intentado encontrarse los unos con los otros.

Marc Gasca dijo...

Me recuerda la teoría de los 6 grados de separación (la que hace que solo me separen 6 personas como mucho de Mila Jovovich). ¿Cómo era el título del libro?
Yo en realidad, camino de un lado a otro intentando no encontrarme con nadie.

Miguel López Casellas dijo...

Gracias a ti Marc, por que primeramente eres tú quien se toma la "molestia" de contar algo. Unas veces más interesante, otras menos, otras no entiendo ni la mitad, otras aprendo e investigo más, etc...

Encuentro tu blog muy interesante y me gusta como escribes. Que bien que se diera la casualidad de encontrarlo jeje :D

Ah, gracias por ver mi nuevo diseño "bookfantasy 69" en mi web(http://mlcasellas.magix.net) :P

Marc Gasca dijo...

Creo que queda claro de que no se trata de ninguan molestia. Gracias otra vez.
(Tus diseños me parecen magia.)