viernes, 22 de junio de 2012

No lo entiendo


Este señor que veis aquí tan feliz, al que Rosa Villacastín le dedica un tan estupendo reportaje en el que se nos cuenta sus obras y maravillas, este señor digo, cuyo arte no pongo en duda, este señor se hizo muy conocido en el año 2005, el año en el que se casó.

Eso es lo que nos cuenta Rosa en la revista "10 Minutos" del 25 de abril de 2012.
 
En el artículo nos cuentan que Farruquito fue un niño prodigio, que el New York Times lo catalogó como el mejor artista que pisó la gran manzana en 2011 y que People lo eligió como una de las personas más bellas del mundo.

Nos enteramos también de que Farruquito se codea con la aristocracia mundial. Al menos, según dice, se relaciona con Bandera y Melanie, que le presentaron a Stallone.

También se nos advierte (gracias Rosa) desde el principio de que Farruquito "se cierra en banda cuando se indaga cómo vivió el atropello y muerte de Benjamín Olalla", el "otro" acontecimiento al que hacía referencia al principio de esta entrada, que le dio fama en aquel aciago año 2005, el año en el que se casó.

Al parecer, Farruquito ya pagó su deuda con la sociedad pagándola con la cárcel y pidiéndole perdón.

Yo personalmente pienso que está muy bien aquello de redimirse en las cárceles y es posible que muchos lo consigan con gran convencimiento y arrepentimiento tras demasiados días recluidos entre cuatro ominosas paredes. 

Pero me da la sensación de que en realidad, fue un poco a posteriori cuando Farruquito se arrepintió de que la guardia civil lo hubiese pillado. Al final de la escapada con alevosía y nocturnidad. Se arrepintió de que lo pillaran y de que tuviera que cumplir condena.


Farruquito se saltó un semáforo en rojo circulando a 80 kilómetros por hora en una calle limitada a 40 km/h, adelantando por el carril contrario a los vehículos que se hallaban parados en el semáforo, sin permiso de conducción ni el seguro obligatorio y dándose a la fuga a continuación.
En un primer momento Farruquito llevó a reparar el BMW que conducía desde Sevilla a un taller de Málaga, a más de 200 kilómetros de distancia. Posteriormente, al localizarse en la investigación el coche homicida, Farruquito alegó que había sido su hermano pequeño quien conducía el turismo y que probablemente habría chocado con unos cubos de basura, buscando con ello aprovecharse de la Ley del Menor, pensando que sería más beneficiosa para su hermano. Sólo cuando la policía lo incriminó gracias a unas escuchas telefónicas. Farruquito confesó que él había sido el conductor la noche en que se produjeron los hechos.
Gracias a esta confesión, realizada tras haberse hecho públicas las escuchas telefónicas y seis meses después de ocurrido el atropello, Farruquito se libraría de la cárcel. Los abogados del bailaor lograron que se anularan las escuchas como prueba y esto hizo que las declaraciones de Farruquito pudieran ser tomadas en cuenta como atenuante pese a que se habían producido cuando la opinión pública ya conocía los hechos. Este "arrepentimiento espontáneo" hizo que el juez no aplicase la máxima pena a Farruquito por los delitos ocurridos. De este modo y como no tenía antecedentes judiciales y la pena fue menor de 2 años de cárcel (16 meses), quedó en libertad condicional. Se le encontró inocente de la acusación de simulación de delito pero recibió una pena de 8 meses por la denegación de auxilio y otros 8 por la imprudencia grave por no parar a auxiliar a Benjamín Olalla Lebrón, que finalmente falleció; y circular a gran velocidad y sin respetar pasos de cebra ni semáforos.

No suelo hacer leña del árbol caído pero en este caso me sorprendo de que no haya ningún árbol caído. Incluso de que este árbol en particular esté tan saneado por los medios y los famosos.

Os recuerdo que Benjamín Olalla murió sin comerlo ni beberlo cuando iba a cruzar una calle. Y que todos somos Benjamin Olalla. Cualquiera de nosotros podíamos haberlo sido. Que a Benjamín Olalla jamás le habrían abierto su puerta los que ahora amparan a Farruquito.

Los que seguís este blog sabéis que no suelo tratar temas mundanos ni políticos ni sociales. Pero este caso me revuelve las entrañas y considero un deber cívico recordarlo públicamente. Recuerdo que la familia Farruquito intentó comprar a la viuda para que no lo demandara. Recuerdo que alegaban que "el mal ya estaba hecho" y que toda la familia vivía del arte de Farruquito. Recuerdo que se llegó a decir que "no todos somos iguales ante las normas o las leyes", que había que tener en cuenta "el arte" de Farruquito.

¿Cuántos conductores se han quedado sin carné de conducir tan solo por exceso de velocidad? Sin haber matado a nadie, desde luego, y con sus papeles en regla: el carné y el seguro a todo riesgo.

En 2010, 80.000 conductores lo habían perdido apenas cuatro años después de implantar el carné por puntos.

Pero esto no se queda aquí.

Algo tan inocente como beber,  con los amigos, una ‘última’ cerveza o equivocarte de calle… e ir en dirección contraria puede ser delito… y llevarte a la cárcel. Desde que, en 2007, se reformara el Código Penal, el número de presos por delitos de tráfico se ha duplicado y, en febrero de este año, 3.215 personas cumplían prisión por ellos.
Según la Fiscalía de Seguridad Vial, el 33,21% de los condenados lo son por conducir sin carnet; un 28,84%, por hacerlo de forma temeraria; y un 26,24%, por ir bajo la influencia del alcohol o las drogas. De cualquier forma, según destaca el juez de lo Penal de Ávila, Juan Jacinto García, “salvo en los casos más graves, la mayoría de las sentencias condenan al infractor a una fuerte multa -900 euros.

El 12 de enero de 2010 concluyó la condena de prisión de Farruquito, dejando saldada su deuda con la justicia. Farruquito contó con la clasificación de "preso ejemplar" pudiendo por tanto acogerse a beneficios penitenciarios como acudir a prisión únicamente a dormir desde marzo de 2008 o disfrutar de libertad condicional desde enero de 2009, pudiendo retirársele la pulsera de vigilancia telemática que estaba obligado a llevar.

En total, Farruquito ha pasado 14 meses en prisión de su pena total de tres años.

Mientras tanto, hacía ya unos años que Benjamín Olalla, un trabajador, un chapista de taller, había muerto cuando terminaba su faena y se iba al polideportivo del Polígono de San Pablo a hacer gimnasia.

Comprendo que Farruquito se defienda como pueda. Como dice Rosa en su artículo, ya pagó su deuda con la sociedad pagándola con la cárcel y pidiéndole perdón.

Pero poniéndome en su lugar. Yo habría querido que la tierra me tragara. Me habría escondido los más lejos posible de los medias. 

El que se le vea tan alegre y con ese tono de "la vida sigue" es lo que no entiendo.

Por otra parte supongo que a mí, en su lugar, no me habrían recibido en su mansión de Miami ni Banderas ni Melanie. Ni me habría hecho un tan buen artículo Rosa.

Todo esto la verdad, no lo entiendo.

4 comentarios:

Maryjoe dijo...

Totalmente de acueredo

Marc Gasca dijo...

Gracias por tu opinión.

Miguel López Casellas dijo...

Yo tampoco entiendo, pero así es esta sociedad en la que vivimos.

Aunque lo que voy a decir se vaya por otros derroteros, pero muchas veces me acuerdo de la película de Schwarzenegger "Perseguido" y veo que no sólo se ha llegado a eso, si no que se ha superado incluso.

Porque programas de TV como el de la película ya existen, y presentadores/ras también, y "periodistas" y por desgracia, el "inteligente" público que lo sigue fielmente...

Marc Gasca dijo...

Si. La pena es que ya estábamos avisados. Por esas películas y - sin ir más lejos - con la novela "1984" y su Gran Hermano. ¡Pero qué buenos son los que nos llevan como a borregos! Ponerle "Gran Hermano" a un programa que ejerce de ello. Saben diluir las sospechas. Es lo mismo que cuando quieren destruír una corriente de ideas aplicándoles el calificativo de "utópico" como si eso fuera algo denigrante cuando es todo lo contrario.
Pero sí. La mayoría traga.