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martes, 24 de noviembre de 2009

Otras puñetas cosmonauta-simiescas:

Glosado de las Pág. 152 y 158 del excelente libro "La carrera espacial" de Alberto Marcos. Ham el chimpancé más alegre de la Nasa fue lanzado el 31 de enero de 1961 en la cápsula Mercury-2 (y el cohete Redstone).
Por fallo del regulador de velocidad, el vuelo ascendente continuó hasta agotar el comburente, alcanzando la cota de 256 Km. en un vuelo de 16 minutos y 39 segundos en lugar de los 15 previstos.
Debido al exceso de vuelo ascendente, Ham disfrutó de 7 minutos de ingravidez antes de padecer una aceleración de reentrada de 15 g ( > 15 gravedades = tomad vuestro peso y multiplicadlo por 15. ¡A ver si lo aguantais tan bien como Ham!).
La caída en paracaídas sobre el Atlántico tuvo lugar a 209 Km. del punto calculado, a pesar de lo cual Ham fue rescatado sano y salvo.
Y el 29 de noviembre de 1961, le tocó el turno al chimpancé Enos. El lanzamiento a bordo de un cohete Atlas-5 y una cápsula Mercury tuvo la mala suerte (¡Murphy otra vez!) de sufrir dos averías. La primera es lo que se llama coloquialmente una putada: el mecanismo Pavloviano de castigo premio destinado a dirigir las acciones de Enos se puso a funcionar justo al revés de cómo debía. Esto se me antoja un evidente precedente de la disfunción del famoso HAL de 2001 odisea del espacio. Y una vez más, la personalidad de una mascota puso en su sitio la pretensión de sus mentores. A pesar de recibir descargas leves al dirigir adecuadamente su nave, o azucarcillos al hacerlo mal, Enos se portó como un caballero y mostró una presencia de espíritu que muchos cosmonautas humanos firmarían para sí. Luchó como un valiente y siguió las instrucciones adecuadas para llevar su nave a buen puerto.
El segundo fallo resultó en una inestabilidad de la nave por la que abortaron la tercera revolución circumterrestre.
Enos amaró felizmente a 400 Km. al sur de las islas Bermudas, donde fue recogido por el buque de rescate, a bordo del cual demostró gran alegría por el regreso.
Mis artículos relacionados: Laika; Belka y Strelka

sábado, 14 de noviembre de 2009

Primer viaje de ida y vuelta a la tierra con seres vivos:

Se trata del Sputnik-5. Llevaba a bordo a 2 perritas, Belka (ardilla) y Strelka (flechita), un conejo, 2 cobayas, 28 ratones blancos y negros, insectos, cultivos biológicos y semillas.

Despegó el 19 de agosto de 1957.

La temperatura osciló entre 17º y 20º C
La presión se mantuvo en 760 mm
La humedad pasó del 21 al 25%
Las pulsaciones de Belka se doblaron durante el despegue y las de Strelka se cuadruplicaron.
Belka vomitó en la cuarta órbita

La nave volvió al día siguiente (20 de agosto) después de 18 revoluciones a la Tierra.

Todos los “cosmonautas” volvieron con vida.

Me parece obligado un homenaje a todos los perros cosmonautas (y un roedor) que precedieron clandestinamente al ser humano. Aquí van sus nombres:

Laika (ladradora)
Pchelka (abejita)
Mujka (mosquita)
Belianka (blanquita)
Pestraya (pintada)
Otvazhnaya (valiente)
Snezhinka (cristal de nieve)
Marfusha (martita) - roedor
Strelka (flechita)
Belka (ardilla)
Shutka (broma)
Kometa (cometa)
Chernushka (negrita)
Zvezdochka (estrellita)

Artículos míos relacionados: Los chimpancés Ham y Enos.
La malograda perrita Laika

martes, 10 de noviembre de 2009

El primer cosmonauta: Laika

Notas previas:
Cosmonauta: ser vivo que sale al "cosmos".
Astronauta: el que pisa un "astro".

Hasta ahora (y en buena consonancia con los parámetros de la guerra fría), los americanos son astronautas (han pisado la luna) y los rusos siguen siendo cosmonautas.

Hablemos de los padecimientos (necesarios no, pero útiles sí) de la perrita Laika (ladradora). Por lo pronto fue adiestrada por el Dr. Oleg Grazenko (1918-2007) en base a los estudios de Pavlov (el premio Nóbel Ivan P. Pavlov [1948-1936]). Todos recordareis la visión del perro abierto en canal llenando de bilis una bolsa de plástico al sonido de un pitido. ¡Pobre Laika!






Dado que no había posibilidad de vuelta a la tierra (la nave no disponía de retrocohetes), la ración del 7º día estaba envenenada para evitarle la muerte por asfixia. Sin embargo, un fallo hizo que la cápsula no se desprendiera de la segunda etapa del lanzador por lo que no pudo girar para disipar el calor. La temperatura de la cabina subió entonces hasta los 40º y esto añadido al estrés provocó la muerte de la perrita entre las 5 y 7 horas de viaje, durante la 5ª revolución a la tierra.
¡Pobre, pobre Laika!
Artículos míos relacionados:
Los chimpancés Ham y Enos
Las perras Strelka y Belka