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miércoles, 11 de julio de 2012

¿Y qué título le doy a esta 3ª entrada?


Hola. Siguiendo el curso de mis últimas entradas, toca pensar un poco.

No sé si os hacen mucha gracia estas entradas relativas al libro de Raymond Smullyan “¿Cómo se llama este libro?” pero a mí me parece que si capta a tan solo uno de los que estáis ahí detrás de la pantalla, habrá valido la pena.

Este pequeño ejercicio mental que traigo hoy me ha costado pensar un poco más de la cuenta.
No es que los demás se me den fenomenal y que los pille a la primera – no pretendo tener un cerebro instantáneo y perfecto – pero este en particular me ha hecho comerme el coco.

Daos cuenta de que lo que importa aquí no es en ningún caso descubrir la adivinanza o intuir el resultado de la paradoja. Lo importante es desmenuzar el problema y analizarlo hasta entenderlo en su totalidad. Se trata de conseguir ese “clic” en vuestro cerebro que asegura de que habéis recorrido todo el camino desde el planteamiento de la pregunta hasta su entendimiento, siendo un viaje que debéis seguir desde la más completa soledad de vuestro cerebro.

Todo esto anterior lo escribo para asustaros un poco. En realidad no es tan complejo.

(Smullyan) Dice así: 

Esta demostración nos demostrará que uno de los dos hermanos Tweedledum o Tweedledee existe.
Solo eso.
Ni siquiera nos apuntará cual de los dos es el que existe. Sólo eso: que uno de los dos sí que existe.

El enunciado contiene estas tres sencillas oraciones:

1 – TWEEDLEDUM NO EXISTE

2 – TWEEDLEDEE NO EXISTE

3 – AL MENOS UNA ORACIÓN DE ESTE ENUNCIADO ES FALSA

Vamos con el razonamiento:

Smullyan dice: 
Considérese la oración 3. Si es falsa, entonces no es el caso que al menos una de las tres oraciones sea falsa, lo que significa que las tres oraciones son verdaderas, lo que significa que la oración 3 es verdadera, y esto es una contradicción. Por lo tanto, la oración 3 no puede ser falsa; tiene que ser verdadera. 

Yo digo: Aquí está el meollo de la cuestión. El preciso razonamiento por lo absurdo que nos lleva a la conclusión de la que el resto del razonamiento seguirá. 

Cuando leí lo anterior, intuí que era cierto lo que decía Smullyan pero al aplicar mi propio razonamiento de pe a pa, tropecé con la siguiente duda:

Parto yo también de la premisa de que 3 es falsa. AL MENOS UNA DE LAS TRES ORACIONES ES FALSA. Vale. Lo que dice 3 exactamente es que una, dos o las tres oraciones lo son (falsas). Y aquí es donde tropecé. Si te lías con el significado de 3, te cuesta ver que su falsedad (que no su contrario) será: NI UNA NI DOS NI TRES DE ESTAS ORACIONES ES FALSA. Es decir, tal como lo explica Smullyan: LAS TRES ORACIONES SON VERDADERAS y por lo tanto hemos llegado a una contradicción puesto que partimos de la base de que 3 era falsa y eso nos llevó a ver que debe ser verdadera.

¡Y cuidado! 

Siendo verdadera, lo que nos dice al final es que AL MENOS UNA DE LAS ORACIONES ES FALSA

Lo que me encanta de la conclusión es que 3 es verdadera por la contradicción de que si fuera falsa nos revelaría por inducción que es verdadera. ¡Formidable no?

El final del razonamiento es menos importante (y de cajón):

Hemos demostrado que UNA SOLA DE LAS ORACIONES ES FALSA (ya que 3 es verdadera) por lo tanto o 1 o 2 es falsa. Esto es: o TWEEDLEDUM NO EXISTE o es TWEEDLEDEE el que no lo hace.
 
¿No os suena esto al gato vivo y muerto a la vez? El gato de Schrödinger.
Un experimento también imaginario, si es que así se puede definir aquello elaborado tan solo con el cerebro de Erwin, y sin embargo con tantas consecuencias acerca de universos paralelos…

No conozco nada mejor que pensar. Hace poco me dijeron que la meta principal o el destino de los seres humanos (aquello para lo que estamos aquí) era tener descendencia. Que esa es la razón principal del hombre. La procreación. Habréis adivinado que discutí acerbamente acerca de que para mí eso era la meta del hombre animal. Sí, sin duda nuestros antecesores prehistóricos hicieron muy bien su trabajo y nos han traído hasta aquí. Pero nosotros, si queremos definirnos como seres evolucionados, deberemos desarrollar por encima de cualquier consideración (incluida la procreación, siempre habrá animales entre nosotros) el libre pensamiento, el aprendizaje y la superación intelectual.

Sé que suena un poco a lo del Übermensh, el super hombre de Nietzsche pero estoy convencido de que todo ser vivo debe mejorar aquel rasgo diferencial que le caracteriza. El león ha perfeccionado sus técnicas de caza y su poderío muscular. Nosotros tenemos (o deberíamos tener) cerebro.

Por otra parte, también estoy convencido de que se terminarían casi todos los problemas de la humanidad si pensara más y procrease menos.