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viernes, 26 de junio de 2009

Diseño de la máquina del tiempo II

Bien: Vamos allá con el diseño de mi máquina del tiempo; El cronomóvil.

Si habéis hecho bien los deberes, empollándoos el capítulo anterior sobre la teoría ondulatoria (“Diseño de la máquina del tiempo I”), es el momento de aprovechar los conocimientos adquiridos.

Antes de ofreceros el diseño completo, me interesa que hagamos juntos una reflexión:

Partimos de la base que una máquina del tiempo tiene que consistir en un aparato capaz de albergar al menos a un tripulante (en el caso que nos interesa) y que tanto ella (la máquina) como todo lo que incluye (al cronauta) se aparten de la trama temporal inercial (la que definimos como t1, natural, la que estamos viviendo a un segundo por segundo) para “bifurcar” hacia la suya propia (tn al futuro o al pasado).

Nota: Para recordar todos estos parámetros temporales de velocidades de crucero o tiempo alternativos al tiempo "natural" o inercial, os remito al principio de mi blog. Solo tenéis que cambiar ts por tn.

Dicho más sencillamente; la máquina, en su totalidad (incluido el motor), debe poder seguir su propia trama temporal.
Quiero decir que todo lo que incluye la máquina debe poder viajar en el tiempo… incluyendo su modo de propulsión.
A esto es a lo que iba:
¿Os habéis puesto a pensar alguna vez en que un coche no podría funcionar si su motor no le acompañara?
En este caso, entendéis perfectamente que el motor que empuja al coche está incluido en el y que por lo tanto produce el efecto deseado de empujar tanto al vehículo como a si mismo.
Pero en el caso de la máquina temporal no resulta tan sencillo.
El motor, sea cual sea (luego lo definiremos), debe partir del tiempo t1 “natural” o “inercial” (de 1s / s) para acelerar o frenar la máquina temporal.
El problema básico es que el motor se tiene que propulsar asimismo con la máquina si es que quiere mantenerse con ella para seguir propulsándola.

Para abreviar, acoto desde ahora la estructura de ese motor:
Hasta ahora hemos hablado del cronón y de su dualidad onda-corpúsculo. Lo que nos sirve para que la máquina funcione es el aspecto ondulatorio del tiempo. Y para generar una onda, necesitamos una antena.


Aquí tenéis el esquema básico que nos va a servir para los siguientes.

Veis que el diseño de la antena es parecido al de una antena parabólica. Esta es la que genera la onda cronónica.
Los estudios del siglo XXIII dejaron bien claro que esta onda cronónica afecta a todo lo que se le pone por delante.
Como vemos, la zona de influencia de la onda cronónica afecta efectivamente a la cabina del cronomóvil (zona en gris).
Pero surge un problema: Si la cabina del cronomóvil viaja en el tiempo gracias a la influencia de la onda cronónica de la antena, ¿Cómo se mantiene la antena en el mismo tiempo que la cabina si nada la está irradiando a ella misma?
¿Os dais cuenta?: la antena que hemos fabricado en este tiempo nuestro (inercial) produce el campo temporal deseado pero no se ve beneficiada por él.
En pocas palabras: La antena impulsa a la cabina al futuro o al pasado gracias a la onda que genera pero no la acompaña. Y al no acompañarla, lo único que se consigue es que ésta desaparezca un “micromomento” tanto al futuro o al pasado hasta que vuelve a aparecer (del futuro o del pasado donde permanecía hasta nuestro presente) y vuelve a estar bajo el influjo de la antena… y así sucesivamente.
Pensad un poco en ello que no tengo ganas de entrar en detalles.



De hecho, este error de bulto, me trae a la memoria malos recuerdos de los primeros ensayos con el cronomóvil.
Y es que la primera vez que enchufamos la antena, los micro saltos temporales (cronónicos de hecho de ζ = tn / t1 = 1,5548 E-18 s/s1, es decir de millares (1 E+18) de ellos por segundo), las vibraciones fueron tan brutales que se rompió la estructura del cronomóvil hasta el punto de la desintegración.



Para solucionar este problema tuvimos que recurrir a la siguiente solución:
La antena que produce el viaje en el tiempo de la cabina debía viajar a su vez con la cabina gracias a otra antena situada en la propia máquina.



Aquí lo tenéis. Nuestra antena (G2 = Generador 2) sigue conduciendo al cuerpo de nuestro cronomóvil en la autopista del tiempo. Pero ahora, nos aseguramos de que también nos acompaña en el viaje gracias al segundo generador (G1 en este caso). Como veis, el campo cronónico (en gris) abarca toda la estructura de la nave temporal.


Pero queda un escollo:
Hemos de resolver lo que ocurre por encima y por debajo de la nave (el cronomóvil) si no queremos que las ratas del sótano o los pájaros que vuelan encima de la casa donde llevamos a cabo el experimento, nos acompañen de mala manera. ¿Qué no es tan grave? ¿Y qué si hablamos de un avión de pasajeros o de un vagón del metro?
No. Hay que encontrar una solución.
Y me parece que ya la habéis adivinado:
Pues si. Basta con añadir los Rectificadores correspondientes R1 y R2 para contrarrestar el espurio efecto de G1 y G2 por encima y debajo de la nave.
¿Y cómo actúan estos rectificadores?
Para eso os ofrecí la explicación preliminar en el capítulo anterior (Diseño de la máquina del tiempo I):
Esta claro que la antena rectificadora R1 y R2 emiten el mismo tiempo alternativo (no inercial) que G1 y G2 respectivamente solo que en perfecta contrafase por lo que se eliminan completamente.


De ese modo por encima y debajo de la nave nos queda el tiempo:


tn (G1 o 2) + tn (R1 o 2) = SUMA


pero como el tiempo que generan los rectificadores está en contrafase con respecto del de los generadores:


tn (G1 o 2) = - tn (R1 o 2)


Por lo que la SUMA = 0, es decir que el tiempo de G y el de R se anulan por lo que el tiempo resultante es t1, el tiempo "natural" o inercial.


No os sorprendáis con esta conclusión. No confundáis la suma de ondas con la de los dígitos. El factor a tener en cuenta aquí es el de la fase de la onda. Esta hace que, aunque G y R generen una onda efectiva, sus sumas se contrapongan y anulen.


Por eso podéis ver en el esquema como por encima y debajo de la nave se mantiene el tiempo “natural” o inercial, mientras que en los límites de la nave (de R1 a R2) todo se “mueve” a la velocidad del tiempo alternativo tn.
Creo que ya os dais cuenta de que ese tiempo tn es el de crucero al futuro o al pasado. Todo lo que está dentro de su influencia viaja en el tiempo tal y como queríamos para nuestro cronomóvil.

Este es pues el esquema básico de la máquina del tiempo.

Un apunte más. Toda la zona roja viaja en fase (ver lección anterior), la de G2, por lo que el cronauta viaja junto a la cabina sin más problemas.
En cuanto a la zona verde, viaja en otra fase (la que produce G1).
No quiero abrumaros con problemas y detalles pero hay que decir que estas diferencias de fase son las que consiguen que la suma de las ondas que afectan a TODA la nave séan tn (el tiempo o velocidad de crucero).
Para los que queráis investigar un poco más profundamente, tenéis todos los datos necesarios de desfases de cada antena (Generadora o Rectificadora) en el esquema.

Y por fin viene el premio: El esquema ilustrativo de mi cronomóvil: La máquina del tiempo:


H = Cabina
G2 = Generador principal, el que decide tn, la velocidad de crucero (al futuro o al pasado).
G1 = Generador secundario, el que permite que G2 nos acompañe.
R1 = Rectificador de G1. Es el mismo tipo de antena que G1 solo que desfasado 180º
R2 = Rectificador de G2 con el que está desfasado 180º [120º G2 – (-) 60º R2 = 180º]

miércoles, 24 de junio de 2009

Diseño de la máquina del tiempo I

Hoy me atrevo a desempapelar viejos documentos (del 82) con el fin de mostraros como debería ser la famosa máquina del tiempo.


El "De Lorean" de regreso al futuro.
Pero antes que nada convendría que repasaseis un poquito de la teoría ondulatoria, nada muy profundo, aunque os ayudará con el desarrollo que viene a continuación.


Por si acaso, os lo ofrezco de varias maneras: 1- desfase o bien 2-desfase


Y además resumo:







Si se toma la onda negra como referencia, la onda azul esta en fase y la roja está en oposición de fase.

Con esto, solo quiero que veáis que se dice que:

Ondas en fase (negra y azul) = sus amplitudes suman (puesto que cuando una crece, la otra también).

Ondas en oposición de fase (negra y roja)= sus amplitudes restan (puesto que cuando una crece, la otra decrece).


Siendo la amplitud la "altura" de la onda. Aquí la onda negra tiene "amplitud mayor" que la azul o la amarilla.

Conste que intento explicar todo esto lo más básicamente posible para ilustración de la mayoría de vosotros, seáis de ciencias o no.


Bueno: Creo que entendéis que las ondas son "vibraciones" con más o menos energía (amplitud) y que según vibren pueden sumarse o restarse entre ellas.


Ejemplos prácticos:


Un efecto de suma se da en lo cotidiano en lo que llamamos "resonancia". Así, cuando la cantante consigue que la copa resuene "en consonancia", hace que la onda de su voz vaya sumando hasta lograr la fuerza suficiente para que la copa estalle. Este es el mismo principio por el que un tornado destruyo el puente de Nueva York hace unos años (escribo de memoria). El viento hizo que el puente "entrara en resonancia" por lo que las vibraciones propiciadas por el viento empezaron a sumarse hasta que el puente reventó.

Esa es por cierto la razón por la que las compañías de militares rompen el paso cuando cruzan un puente. Para que los pasos de sus soldados sean aleatorios y que no empiecen a sumar como si fueran un único y descomunal soldado, suma de todos ellos.

Ejemplos de resta de ondas, las tenemos en los cascos de seguridad de los operadores aeroportuarios. Constan de un pequeño micro que graba el estruendo de los motores - lo desfasa 180º - y lo envía a dos pequeños auriculares colocados en sendos oídos. El resultado es que las dos ondas (la real y la desfasada) se anulan en gran medida. Lo cierto es que no del todo porque no se trata de ondas puras (como las dibujadas aquí encima) sino complejas (con lo que llamamos armónicos) por lo que su tratamiento es evidentemente más complicado.

Para abundar en estas explicaciones, os ofreceré un esquema mío, a pesar de que no soy demasiado bueno dibujando. De todas formas, creo que resultará ilustrativo:

Como veis os he dibujado la Onda 1 (negra) y más abajo las misma Onda 1 junto con la Onda 2 (roja).

Estas dos ondas puras están en perfecta contra fase. Cuando una crece, la otra decrece de manera que siempre suman cero. También coinciden en los puntos nulos (cuando valen cero). Además, tienen la misma amplitud (= altura o energía).

Fijaos bien en los tres casos a; b y c.


a: A = xPi - xPi = 0

b: A = Pi - Pi = 0

c: A = 0 Pi - 0 Pi = 0


La Amplitud (A) resultante en cada momento (del eje temporal) es cero.

Por todo ello deducimos que esas dos ondas (la negra1 y la roja2) bien podían haberse ahorrado existir puesto que se anulan recíprocamente. Son como una pareja mal avenida que se empeñara en votar a los contrarios: uno a las derechas y el otro a la izquierda (¿qué pasa, que son más los de derechas?).
Bueno, que me pierdo.

Os doy por enterados de la teoría ondulatoria (ahí es nada), la próxima vez atacaremos la onda temporal (si seguís este blog desde antaño, recordaréis el cronón *que es al tiempo lo que el fotón a la luz) y construiremos la máquina del tiempo.


Para ir abriendo boca:


*El cronón: ζ = tn / t1 = 1,5548 E-18 s/s1


La partícula más pequeña de tiempo posible. El átomo temporal. La unidad básica de tiempo es justo eso:


Cero coma, (dieciocho ceros), un segundo por segundo.


Esto es el "tiempo congelado", el tiempo más parado que se puede conseguir. Al igual que ayer decíamos que el frío más frío del universo todavía contiene una energía residual (la cuántica), por lo que nada puede estar completamente congelado, vemos que al tiempo le pasa lo mismo.


El tiempo más parado del cronauta (me gusta más que crononauta) es el del cronón:


Congelado el cronauta: pasan 1,5548 E-18 segundos para él, por cada segundo nuestro (de los no-viajeros temporales).


Como decía un ex-amigo mío, el "no-viajero temporal" temporal no existe, puesto que en estado normal todos viajamos hacia el futuro (la flecha del tiempo de Hawkins).
A esto es a lo que se me antoja llamar > "inercia temporal".


Ley de inercia temporal: Mientras no interfiera una fuerza externa (gravitatoria o cronáutica ondulatoria), el desplazamiento temporal por defecto es el que conocemos de un segundo por segundo.


Y como dijo Einstein, los campos gravitatorios intensos distorsionan el tiempo ralentizando las agujas del reloj (del que se acerca al campo según lo ve el observador fuera de él).


Es un poco complejo pero iremos desarrollando la idea hasta que la capte todo el mundo.


PD.: Mi ex-amigo decía también que la máquina del tiempo ya estaba inventada. Que cada vez que se metía en la cama por la noche, amanecía al salir de ella.
Todas las noches, en nuestras camas, viajamos al futuro...

sábado, 6 de septiembre de 2008

Energía del fotón

Veamos en el espacio de las fases la energía del fotón.

La energía se compone de la suma de la energía cinética, T, y la potencial, V:

E = T+V=(p2 /2m)+2Pi2 v2 mx2

dividiendo por la energía total E:

1=(p2 /2mE) +(q2 /(E/2Pi2 v2 m)=(p2 /\ )+(q2 /\ ); elipse

Ahora, tomando \ y \ como:

λ = λ /-2mE y para A' λ '= λ /2mE'

λ =(1/Pi v)\/(E/2m) y para A' λ '=(1/Pi v')\/(E'/2m)

pero A= Pi \ \ ;superficie de la elipse.

A= Pi \/(2mE/ Pi v) \/(E/2m)=E/v superficie de la elipse A

A'= Pi \'\'=(E'/v') superficie de la elipse A'

Por lo que /\A=A-A'=(E-E')/(v-v')=/\E//\v=h

Es decir que el cuanto de energía, partícula más pequeña de energía, fotón, tiene constante de proporcionalidad h.
Esta es la constante de Plank y su valor es:

h = 6,626176.10 -34 J. s.

Para el fotón: E = hv (II-b)

esta es la energía más pequeña divisible. Podríamos asimilarla como un "átomo de energía".
Ahora bien, tenemos por otra parte la famosa relación entre masa y energía deducida por Einstein:

E=mc2 (II-c)

De II-b y II-c deducimos: E=hv=mc2 ===> 1/v = h/mc2

Pero la frecuencia v se relaciona con la longitud de onda según;

c= λ v

Por lo tanto, 1/v = λ /c y quedamos en que 1/v = h/mc2

de ello, λ =h/mc (II-d)

esta ecuación nos da a entender que la materia (masa m) soporta una onda cuya longitud es λ. Esto nos puede dar una idea intuitiva de lo expuesto en la pagina 19¡¿? referente a la forma de enfocar la dualidad onda corpúsculo.
Las ecuaciones II-c y II-d relacionan en efecto masa y energía, masa y longitud de onda. Deducimos por ello el profundo vínculo entre conceptos que antes del siglo veinte se consideraban absolutamente distintos.
También podemos adelantar que la ecuación I-b relaciona a su vez, inextricablemente, el espacio y el tiempo como dos formas distintas de expresar lo mismo. Hablaríamos entonces de la dualidad espacio-tiempo. El espacio se comporta a veces como tal y otras como tiempo, y viceversa.
¿Por qué no percibimos la fluctuación espacial?.
¡Sí la percibimos!. Es el paso del tiempo. Al estar inmersos en el espacio y el tiempo que conforman nuestro universo, no discernimos específicamente la fluctuación espacial ya que nuestra percepción se hace desde el propio espacio que estamos ocupando. Al fluctuar nuestro espacio del mismo modo que la fluctuación que pretendemos detectar, nos encontramos en la situación de un conductor encerrado en un coche pretendiendo medir la velocidad de su copiloto. No detectaría ninguna velocidad pues no la tiene con respecto a él. Otro símil se refiere a la dificultad para uno mismo de detectar el propio pulso ya que esta medida se ve enturbiada por el obligado bombeo sanguíneo a través del pulgar que sirve para ella.
Así pues, como marinos ocultos en la oscura bodega del barco de la vida, no somos capaces de detectar la ondulación que nos arrastra siempre hacia el incierto futuro.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Caso temporal 2 y 0

Y ahora, otro ejemplo: ts = 2 t1 = t2

Nos puede tentar el creer que si ts es menor que t1, y se viaja al futuro, al ser mayor que t1, viajaremos al pasado. Nada menos cierto. Veámoslo.
t2 quiere decir que el observador referencial (t1) ve que cada segundo suyo pasan dos del cronante.
El cronante (t2 en este caso) verá que cada segundo suyo son medio del exterior (t1).
Conclusión; el tiempo se arrastra para este cronante de manera que envejece más rápidamente de lo que viaja al futuro. El gemelo lo vería envejecer dos veces más rápidamente. Cuando hubiera pasado un año dentro de la cabina temporal, tan solo medio lo habría hecho en el exterior referencial.
Si aún no esta claro, tengamos presente que la velocidad temporal del viajero es de dos segundos por segundos referenciales (2 s/s1). Tienen que pasar dos segundos dentro de la cabina para que tan solo pase uno fuera.
Inútil es decir que ese viaje de pesadilla no tiene interés práctico de cara al viaje al futuro. ¿De que le sirve a nadie poder viajar dos mil años al futuro si al bajar de la nave, uno esta convertido en polvo de cuatro mil años de antigüedad? A pesar de ello y tras algunos incidentes en los preliminares de la era cronónica, se encontraron aplicaciones de cierto interés.
Los artistas gustaron de ofrecer sus obras desvaídas por la pátina del tiempo. Algún pintor llego a vender alguna copia de la gioconda de Da Vinci tan antigua como la propia pero... pintada por el.
Los anticuarios se enardecieron con la venta de "art moderne préhistorique".
Pero, más pragmáticamente, los científicos utilizaron este tipo de "desviaje" para observar procesos larguísimos de percibir de otra manera. Por ejemplo la lentísima desintegración del carbono catorce cuyo proceso alcanza millones de años pudo observarse, que no extrapolarse como hasta entonces, en unas pocas horas. Añadiremos a este inciso que se llevó a cabo con sumo cuidado pues la desintegración de un miligramos de materia no es peligrosa si se desarrolla a su velocidad temporal natural (referencial, t1). Pero si lo hace un millón de veces más rápido, obtenemos una bomba nuclear un millón de veces más potente de lo normal.
Bueno, no queremos dar ideas. Tan solo resaltar que este no es el tiempo que un cronante utilizará para viajar al futuro o al pasado.

Otro ejemplo:
ts = 0 t1 = t0.

Este ejemplo es quizás el más extraño de todos. Y siempre porque al hombre le cuesta entender el infinito. T0 es en efecto el "tiempo parado, congelado". Por muchos segundos, horas o minutos que pasen en el universo referencial, no pasa ninguno para el cronante a esta velocidad temporal. No pasa el tiempo para el cronante pero si, y vertiginosamente en el exterior. Viaja en efecto a 0 s/s1. Sean los que sean los segundos que pasan en el universo, incluso infinitos, nuestro viajero sigue inmutable frente a ellos. Esto quiere decir que si dejara de viajar, aparecería en el infinito futuro de nuestro universo. De hecho, el tiempo exterior de la máquina temporal es infinito. Para el cronante, su gemelo situado en el exterior envejecería instantáneamente y las manecillas de su reloj girarían infinitamente rápido.
Este extraño fenómeno parece ser una imposibilidad o singularidad del viaje a través del tiempo. Y sin embargo no solo no es así sino que lo reafirma.
t0 es a pesar de toda duda, la zona fronteriza del tiempo y el anti tiempo. Para viajar del uno al otro, el viajante pasa el "muro del infinito inverso" que compensa o transita el infinito positivo (futuro) y el negativo (pasado). Démonos cuenta de que a cero s/s1, el observador va infinitamente rápido hacia el futuro (ya que su tiempo esta parado con respecto al del universo referencial que sigue corriendo hacia el futuro a 1/s/s1). ¡Pero!, y esto es lo interesante, viajará igualmente rápido hacia el pasado.
Un inciso:
-Si ts = tiempo del viajero con respecto al universo referencial, entonces 1/ts = tiempo de este universo con respecto al viajero.
Así pues, si ts = t0, entonces 1/ts = 1/0 = +oo = -oo

El tiempo cero es por esto, y los viajes temporales lo han demostrado, la singularidad temporal que une dos universos. El propio y su antagonista.
Esto quizás se intuya mejor si decimos que a 0/s1 se viaja a velocidad infinita hacia el futuro y hacia el pasado, permaneciendo en el tiempo durante una fracción infinitesimal.
Por lo demás, nos unimos a la tesis de que, en el big-bang, explosión originaria del universo, el tiempo y el anti tiempo entrelazados, mezclados, hacían que el enorme agujero negro que contenía toda la materia y/o energía se mantuviera en un equilibrio precario de futuro y pasado enredados pero que pugnaban en manifestarse. Esto ocurrió en lo que llamamos el principio de los tiempos, cuando la susodicha explosión liberó dichos tiempo y anti tiempo según la simplificadora ecuación;


Tiempo + Anti tiempo = Tiempo cero.

martes, 26 de agosto de 2008

Explicación de las premisas de T. ES. T.

Proponemos las premisas:

1 - Todo tiempo medido en las mismas circunstancias físicas por varios observadores es comparable.
2 - Esas circunstancias físicas son entre otras campos gravitatorios, velocidades relativas y campos crónicos (temporales) artificiales o naturales.

Se define:

t1 = Tiempo referencial no absoluto. Es aquel en el espacio libre (masa nula, ingravidez) para el observador al que no afecta ninguna fuerza externa, ni tampoco ningún campo crónico (o cronónico).

NOTA. El tiempo referencial es aproximadamente el tiempo terrestre salvando una pequeña corrección gravitatoria.

Generalizando:

S1 = s1 = espacio referencial no absoluto. Aquel localizado en las mismas circunstancias que t1.

De la formula I-b, vamos a explicar el significado de ts.
ts = tiempo subjetivo. Es aquel según el cual un observador en t1 (es decir, situado en el tiempo referencial) localizaría a otro en ts. Es decir; un viajero temporal vería su tiempo afectado según ts y este efecto sería medible desde t1.

Para entendernos, diremos que un observador referencial vería a otro de manera que cada segundo que pasa para el, pasaría lo mismo para el otro. Decimos que su "velocidad temporal" es de un segundo (suyo) por segundo (del otro), es decir 1s/s1. hora, si ese observador referencial observa a uno que no lo es, verá que cada segundo que pasa para él, es mayor o menor para el otro según sea su velocidad temporal. Diremos que el tiempo del viajero es ts y su velocidad temporal ts / t1 (en s/s1).
Podemos entonces establecer que:

ts =tiempo del viajante temporal.

t1 = tiempo inercial. Aquel conferido a cualquier viajero potencial que sin embargo permanece en las condiciones físicas antes descritas para t1.

Veamos un ejemplo concreto: ts = ½ t1 = t½.

Supongamos un viajero cuya velocidad temporal es de ½ s/s1.
Esto quiere decir que cada segundo de un observador referencial, es medio para el viajero. Dicho de otro modo, el observador referencial vería las manecillas del reloj del cronante (viajero temporal) marcar medio segundo por cada uno de los suyos.
Ahora bien; caigamos en la cuenta de que para el cronante, la situación es muy distinta. Para él, un segundo es siempre un segundo. A él no le parece que sus segundos sean medios. Es más, si pudiera ver las manecillas del observador referencial (que no viaja), vería que cada segundo suyo corresponde a dos de aquél. Claro esta que es la misma realidad expresada de distinta manera. ¡De manera relativa!
¿Como ve el cronante el universo exterior? Diremos simplemente que lo ve transcurrir dos veces más rápido en el tiempo. Es decir que viaja al futuro más rápido de lo que lo hacemos en este tiempo referencial terrestre en el que nos ha tocado vivir. Por esto, moriría dos veces después de lo que le correspondería si no viajara temporalmente. El, sin embargo no notará este efecto sino por la fecha de su muerte. Subjetivamente habrá cumplido todos y cada uno de los segundos que le correspondían. Y ninguno más. Habrá tenido la vivencia de veinte, cincuenta o cualesquiera los años que le tocaran en suerte aunque su muerte "histórica" sea muy posterior. No obstante, su gemelo (recordando la paradoja relativista) que no este embarcado en el viaje temporal, moriría mucho antes pues sigue siendo, según las premisas, referencial.
Dado este ejemplo, es fácil deducir que el ts empleado para los viajes al futuro son mucho menores que un medio del tiempo referencial. Esta claro que cuanto menor sea ts, cuanto más próximo a cero, más rápidamente se viajará al futuro. Es decir que el cronante permanecerá menos tiempo suyo, fisiológico, en la máquina temporal. Tardará, y por lo tanto envejecerá, menos en terminar el viaje y alcanzar el futuro al que se disponía a llegar.