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viernes, 30 de julio de 2010

Relatividad general y especial

De Relatividad general y Relatividad especial, colegimos que la 'general' (RG) explica la ley de gravitación de Newton y que la 'Especial' (RE) es la que se refiere a la constancia de la velocidad de la luz, por lo que para se cumpla el principio de relatividad de Galileo; si la luz es un valor fijo, lo que tiene que variar es lo demás: el espacio y el tiempo en los que ella (la luz) se observa.

R General > gravedad


R especial > espacio tiempo 'deformados'


Lo curioso es que Einstein ganó el Nóbel de física en 1921 por su explicación del efecto fotoeléctrico y no por ninguna de estas dos teorías tan famosas. De este efecto que Einstein explicaba gracias a la figura de los 'cuantos de luz' (átomos o partículas más pequeñas de luz) se derivaría uno de los principios de una nueva ciencia: La mecánica cuántica.
Y lo que remata este anecdotario es que Einstein siempre repudiaría esta ciencia que él mismo había ayudado a cimentar. La frase que utilizó era 'Dios no juega a los dados con el universo'.

Para ser más exactos le escribía al también premio Nóbel (y abuelo de Olivia Newton-John) Max Born en 1926:

"Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo en un orden y una ley completos en un mundo que existe objetivamente, y que yo, en una forma altamente especulativa, intento capturar... ni siquiera el gran éxito inicial de la teoria cuántica me hace creer en el juego de dados fundamental, aún cuando estoy advertido que sus colegas más jóvenes lo interpretan como una consecuencia de la senilidad."

También es de reseñar que su otra famosísima ecuación E = Mc2 era uno de los términos de una ecuación mayor de la que 'sorprendió' al mismo Einstein la relación directa entre Masa y Energía... que desembocaría en la bomba atómica. Y es que lo que significa realmente esta ecuación es que la Masa y la Energía son dos 'estados' de una misma cosa. Estoy simplificando mucho y pido perdón a los que tengan esto trillado. Para terminar de simplificar podría decir que la Masa es Energía congelada. Que si llevamos esta Masa al estado de ebullición 'calentándola' a la velocidad de la luz [M * c 2] nos da 'Masa evaporada' en forma de Energía.
Dicho esto, lo que ocurre cuando una bomba atómica explota es que parte de la masa de Uranio enriquecido que forma parte de su núcleo, se transforma en energía. Si pudiéramos pesar el núcleo de la bomba antes y después de la explosión comprobaríamos que después, falta materia y que pesa menos. Lo que falta de materia es lo que se ha transformado en Energía destructora.

jueves, 6 de mayo de 2010

Einstein y su linaje

En mayo de 1904, Einstein y Mileva tuvieron un hijo de nombre Hans Albert Einstein.
En 1927 Hans Albert contrajo matrimonio con Frieda Knecht. Tuvieron tres hijos: Bernhard Caesar (n. 1930), físico, Klaus Martin (1932-1938) y Evelyn (n. 1941) quien fue adoptada.
Bernhard Caesar Einstein tiene cinco hijos, siendo el mayor de ellos Thomas Einstein, doctor en medicina en Santa Mónica, California, especialista en anestesiología.Son pues tres generaciones de científicos descendientes de Einstein. Pero aún así, se supone que ninguno de la categoría del abuelo. También es cierto que es más difícil destacar para un científico en la actualidad. Los tiempos de Einstein eran de procelosos cambios iniciáticos. La revolución intelectual del siglo veinte que tanto prometía (y en alguna manera tan poco concretó). Estos son tiempos de colaboración de grandes monopolios de investigación en los que lo que cuenta es la suma de intelectualidades. Algo así como un buen equipo de fútbol en el que es más importante la sinergia del grupo que la brillantez de un crack.

Linajes

Básicamente el ser humano funciona por linajes.
Esto tiene mucha gracia pues supone que es conciente de su propia herencia genética. Algo que nadie ha sido capaz de controlar hasta la fecha.
Me explico.
El ser humano cree que su linaje – esto es: su ascendencia – le capacita para justificar sus propias y excelentes aptitudes.
Da por supuesto que las cualidades que imbuyeron a sus antepasados se traspasaron implícitamente a él. De manera que confirman que los méritos pasados son las medallas del presente.
Si mi abuelo fue digno; es que yo también lo debo de ser.

Esta es la base de la idea jerárquica del universo.

Es – como siempre – la maldita navaja de Occkam: La idea más simple debe ser la más plausible.
Esto por supuesto es discutible y – en cualquier caso – debería estudiarse.

De todos modos, esta claro que el lector es conciente de que no todos los descendientes de grandes hombres lo han sido… esto es; ¡grandes hombres!

Y si, claro. El ser humano es racional. Esto le lleva inevitablemente a la evidente conclusión de que la premisa con la que empezamos este capítulo no es verdadera.
Es decir: que sabemos perfectamente que el hijo de Einstein no tiene por que ser (y seguramente no ha sido) un Einstein.

Inciso sobre el linaje de Einstein.

Pero no.

El ser humano no debe ser tan racional como yo intuía cuando lleva siglos convencido de ese básico atentado a la evidencia empírica: Los hijos de los genios no suelen serlo y lo sabemos. ¡Tanto como que los genios no suelen ser hijos de genios!

Y sin embargo, seguimos rigiéndonos por la premisa con la que empezamos este estudio.

Seguimos defendiendo el sistema social del poder de los elegidos: Aquellos que – si bien ya no consideramos de procedencia o justificación divina – si que aceptamos divinamente justificados por sus antepasados.

Si vamos un poco más allá, nos daremos cuenta que este vicio de nuestra mente colectiva es el que nos lleva a pensar que las culpas de los padres se transmiten a su descendencia. Es decir que perpetuamos el despropósito tanto en lo bueno como en lo malo.

Los hijos de los criminales han de ser inevitablemente criminales a su vez.

Y bien, sabemos que no es así. Lo sabemos empíricamente tanto como lo anterior.

Pero da igual.

El ser humano ha decidido que esto es así y no hay quién lo tuerza… aunque eso mismo estoy intentando.

Pienso que el error básico de toda la humanidad proviene del hecho que rechaza su propia finitud. No queremos morir.

La respuesta inconsciente a esta limitación es la religión. Más allá; la perpetuación a través de los genes. Y me salto un montón de pasos.

El caso es que queremos creer que pervivimos a través de nuestra descendencia. Es más. Desde Nitsche pensamos que “mejoramos” en nuestra descendencia.

Esa es pues la base del error sistemático de todas nuestras sociedades, de nuestra esperanza de no morir. Creemos irracionalmente que nuestra descendencia se ve avalada por nuestra ascendencia; esto es; por nosotros.

El esquema es muy simple y atractivo. Parece (como las religiones) explicarlo todo.

Así pues pregunto: ¿Alguien realmente cree que sobrevive a la muerte a través de sus nietos? ¿O lo quiere creer?...

Esta – sin embargo – es la base de la estructura jerárquica de la humanidad.
España,reyes,monarquía