
Y como la historia es curiosa y sacada de un instante del tiempo recorrida por los humanos sobre la loca bola llamada tierra, me parece que debo contárosla.
Y para contar bien la historia de una persona, es importante remontarse a sus orígenes.
El abuelo de Tristan Egolf se llamaba Warren Bing Evans. Vendía periódicos en las calles de Dakota del sur, en plena depresión de los años cuarenta. Se convirtió en ránger y héroe de la segunda guerra mundial por desembarcar en Sicilia donde terminaría en manos de los alemanes. Su hijo, Brad Evans el padre de Tristan, toma el relevo mayestático para convertirse en una estrella del fútbol americano (del equipo de la Universidad de Louisville). Al terminar su vida deportiva, se reconvierte en periodista comentarista a modo de Hemingway de pacotilla. Y es que Brad, un gigante rubio con aspecto de vikingo se vio asimismo ayudando a los bomberos en las ruinas de un pueblo de Guatemala devastado por un terremoto. También se reunió con Yasser Arafat como corresponsal de una revista y corrió ante los toros en Pamplona. Se comenta en voz baja que las ideas ultra conservadoras del padre de Tristan le llevaron incluso a llevar a cabo operaciones paramilitares en centro América. Quizás por tanta vitalidad, la madre de Tristan, Paula, se separaría de Brad. En 1971, Paula había dado a luz a nuestro protagonista en San Lorenzo del Escorial. En 1987 muere el padre de Tristan. Suicidio según la prensa. Sobredosis según su padre.
El caso es que se entiende que el peso de sus ascendentes debió influir, para bien y para mal, en la vida de Tristan.



Tristan, sin embargo, no quiere parar. Se vuelve a EE.UU. donde milita muy activamente en contra de la política bélica de Bush hijo. Es entonces cuando ocurre el episodio de Smoketown. En 2004, con una pandilla de colegas, los Smoketown six, es arrestado por formar una pirámide de cuerpos desnudos para denunciar la de la foto de Abu Ghraib.

Un amigo suyo relata: “Recuerdo haberle ayudado un día entero a pintar banderolas. Pasamos toda la jornada en un cruce de Lancaster para exhortar a la gente a votar. Era en 2004, la víspera de las elecciones. Inútil decir que el resultado del día siguiente nos destrozó a todos. En cuanto a él (Tristan), había echado el resto en la batalla. No le quedaban fuerzas.”
Según Didier-Jacob, del que resumí este artículo, ¿Le había alcanzado la descomposición de América a él también? Aquella que tan bien describió en sus novelas.
¿Quizás le abrumaba el peso de su nueva paternidad? Tenía una hija de nueve meses en aquel momento.
¿Era quizás el peso de su ascendencia?
Tenía 33 años. Una bala en la cabeza en mayo de 2005…

Esta ha sido una traducción - resumen del artículo de Didier Jacob:
L'incroyable et tragique histoire de Tristan Egolf (Didier Jacob)… http://didier-jacob.blogs.nouvelobs.com/archive/2009/02/11/l-incroyable-et-tragique-histoire-de-tristan-egolf.html
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